La historia detrás de los falsos look con… Toallas?

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La nueva escena de la música urbana está obsesionada con llevar logos de grandes firmas que, en realidad, son versiones creadas por artistas independientes a partir de artículos originales o falsos. Analicé el fenómeno y te lo cuento!

Rosalía  ( @rosalia.vt ) se presento en Tenerife forrada de arriba a abajo con gigantescos logos dorados de Louis Vuitton. Un look que recordaba al que ya llevó en la última edición de Coachella. ¿Está la firma francesa detrás de estos atuendos? No. Por lo menos, no del todo. “Utilicé una toalla playera de la marca para elaborar este conjunto”, me comenta por Instagram el artista autor de ambos estilismos, Etai Drori ( @etai.la ) cuyas customizaciones no están a la venta.

No hay duda de que referenciar firmas de lujo forma parte del discurso actual, musical y estético, de los nuevos ídolos del sonido urbano. En realidad, también de los antiguos. Del mismo modo que sus predecesores mostraban las enseñas Gucci y Ralph Lauren recurriendo a falsificaciones cuando no podían permitirse los originales, sus herederos milénicos demuestran poderío tirando de logos XL sin importarles demasiado su procedencia. Pero estas inspiraciones están lejos de ser copias en el sentido más vulgar: una oleada de creadores independientes se ocupan de elaborar versiones que reinterpretan el imaginario de las grandes firmas del lujo universal.

Dichos artistas son herederos del septuagenario Dapper Dan, el padre del streetwear de altos vuelos que en los ochenta acercó la moda a los chicos mas cool de las clases bajas neoyorquinas.

Ya no es fácil distinguir si una campera estampada con un monograma tan reconocible como el de Louis Vuitton es la última ocurrencia viral de Virgil Abloh ( diseñador LV) o un ingenio sin motivación firmado por artistas como Drori. Mientras que este se desmarca de todo lo que huela a imitación Comenta Etai Drori  ( @etai.la )“Mis prendas están hechas a partir de artículos auténticos, en ningún caso son falsificaciones”, otros como Tsuwoop o Imran Moosvi lideran el pirateo urbano que arrasa en Internet y firman los looks logomaniacos de ídolos internacionales como Billie Eilish o Bad Bunny.

¿Por qué quienes pueden permitirse el original optan por una customización con trasfondo artístico o incluso un descarado plagio?

Remiten directamente a la cultura rap del siglo XX, que tan bien retrata el documental Fresh Dressed (Netflix), un completo repaso al legado estético del hip-hop dirigido por el productor y cronista urbano Sacha Jenkins. La logomanía siempre ha estado vinculada a esta música porque es aspiración y reafirmación. En el momento en el que un artista que viene de la calle empieza a triunfar quiere que el mundo se entere y el logo es una forma rápida de contarlo. Antes los enseñaban en los vídeos y ahora en las redes”.

Muchos de estos Dapper Dan contemporáneos se inician en el negocio fabricando para sí mismos un producto . Imran Moosvi ( @imran_potato ), empezó haciéndose unas zapatillas mitad Air Force One, mitad Gucci, y con solo 24 años ya es responsable de los looks más virales de las nuevas estrellas del rock .

Comenta: “Cuando tengo un drop (así se llaman las colecciones limitadas que se despachan en un tiempo y espacio cortos y concretos) lo anuncio en redes y lo vendo en mi tienda online. Una vez se agota, mi página web desaparece hasta que vuelve a activarse en la siguiente venta”, detalla. Sus prendas están hechas a partir de artículos auténticos y falsos indistintamente. “Consigo las telas donde puedo, me da igual que sean originales o no. Dapper Dan allanó el camino para lo que hacemos ahora, pero él es una leyenda y yo solo sueño con diseñar algo más que ropa: aviones, juguetes o parques de atracciones”.

¿Son positivas, entonces, estas versiones callejeras para las marcas primigenias? “Si Rosalía lleva un atuendo, la gente no se detiene a analizar si es falso o un original. Por  lo  tanto, creo que es una buena estrategia de marketing para la firma, sea o no suya la prenda. Estos diseños rejuvenecen la imagen de las grandes marcas. Más aún en un escenario en el que los logos tienen cuerda para rato.

Fotos : instagram