Moda & «Poco Ortodoxa»

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En abril del 2019 me encontraba caminando por unas calles muy particulares, y si existiese un aparato para detectar lo que aún se considera hipster, las alarmas se dispararían inevitablemente al llegar a Bedford Avenue, en Williamsburg, Brooklyn.

Pero si seguimos paseando hacia el sur y llegamos a la paralela Lee Avenue, habremos entrado en las antípodas del microcosmos que acabamos de dejar. Nos encontramos en la arteria comercial del barrio judío ultraortodoxo o jasídico de Williamsburg, cuna de Esty Shapiro, la protagonista de la serie Poco ortodoxa (Unorthodox) de Netflix, Shira Haas responde estas preguntas sobre vestuario desde su casa en Tel Aviv.

La serie explora cómo es la comunidad judía Satmar, conocida por ser culturalmente conservadora y muy estricta con respecto a la religión. ¿Hubo algo que te sorprendiera especialmente?

“Muchísimas cosas. Cada comunidad judía es diferente, así que no se puede generalizar. En concreto, en la comunidad Satmar hay muchísimos rituales que desconocía por completo, como la tradición de raparse el pelo tras el matrimonio. Era consciente de que en el pasado se hacía, pero no tenía ni idea de aún se mantenía como práctica habitual”.

En colectividades muy conservadoras como la que aparece en Unorthodox, las mujeres casadas han de comunicar a través de su apariencia que no se encuentran disponibles para la seducción. De ahí proceden, en el caso de las ultraortodoxas, su estilo recatado en el vestir y sus pelucas, que informan del estado civil de la dama en cuestión a quien pose sus ojos sobre ella. Como hemos visto en una de las escenas más traumáticas de la serie, a Esty Shapiro le rapan su cabellera ondulada justo después de su boda. Este adiós a la melena es definitivo para todas las mujeres ultraortodoxas cuando contraen matrimonio.

¿Cómo llevaste lo de raparte el pelo para interpretar a tu personaje?

“Es la escena final del primer capítulo que rodamos. Cuando Maria Schrader, la directora de la serie me dijo que tendría que raparme entré un poco enshock, la verdad, pero al final me ayudó mucho a meterme en el personaje. Era consciente de que tenía que hacerse en una sola toma y tenía que ser una toma perfecta porque solo te puedes rapar una vez. Así que, bueno, estaba nerviosa, pero a la vez estaba más que dispuesta a hacerlo”. 

La peluca se le conoce como sheitel. Muchos rabinos consideran que el pelo de una mujer es parte de su belleza y es algo tan íntimo que debe de estar reservado únicamente para el goce de su marido. No enseñar el cabello es una señal de modestia, por lo que algunas mujeres utilizan peluca y otras prefieren cubrir una parte con un sombrero o un pañuelo.

El armario de Esty cambia totalmente cuando se muda de Brooklyn a Berlín y pasa de llevar faldas largas a ponerse jeans y remeras de manga corta. ¿Estuviste en contacto con la diseñadora de vestuario, Justine Seymour?

“Muy al principio, por correo electrónico. Como la historia de Esty es una historia de cambio y libertad, no puede entenderse sin la evolución de su vestuario. Desde el principio quisimos darle un toque de color a su ropa. Incluso cuando está todavía en Brooklyn, en la comunidad jasídica, Esty es un personaje que destaca. Otro ejemplo clave es cuando, ya en Berlín, se compra unos jeans. Primero pensamos que sería buena idea que saliera de la tienda con los jeans puestos, pero al final decidimos que no, que quizá sería demasiado para ella verse de repente en vaqueros, así que se los compra, pero se los lleva a casa en la bolsa y hasta el siguiente capítulo no reunirá el valor necesario para ponérselos. Tendemos a diferenciar a la Esty de Nueva York y a la Esty de Berlín, pero no hay que olvidar que se trata del mismo personaje y que, precisamente, lo interesante es combinar ambos y ver su transformación, también emocional”.

Los jasídicos, fácilmente reconocibles por sus trajes negros y tirabuzones (ellos) y su vestimenta decorosa acompañada de peluca (ellas), viven semiaislados del mundo al que por convención llamamos “real” en sus barrios de Brooklyn, Williamsburg y Borough Park, y solo se acercan a Manhattan para asuntos administrativos, en bastantes casos relacionados con sus negocios.

Los porqués de su estética se encuentran en la necesidad de mantener la tradición a toda costa.

Sigamos con el repaso de la apariencia externa: al bajar hacia los pies se detecta en las mujeres un lenguaje de medias muy tupidas y zapatos más o menos planos, todo acorde con el decoro («tzniut» en hebreo) que rige su estética. Las faldas suelen terminar a media pantorrilla y, aunque sean plisadas, apenas tienen vuelo para evitar que un golpe de viento propicie una escena como la de Marylin Monroe en La tentación vive arriba.

La idea que subyace tras esta indumentaria, en las variantes femenina y masculina, es la de no destacar pero, al mismo tiempo, la de resultar totalmente distinguible.

¿Cómo simular una boda Satmar con la limitación de no tener los elementos y accesorios correspondientes? Ese fue el gran desafío de la diseñadora de vestuario Justine Seymour, quien para recrear ritual por ritual del casamiento de Esty con Yanky (Amit Rahav) tuvo que conseguir una imitación exacta de los sombreros peludos llamados shtreimel. Unos sombreros hechos de piel de seis visones que para la miniserie construyeron con piel sintética.

El excelentísimo trabajo de Justine Seymour fue clave para recrear la vida estilística de la serie.

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Working from home in lockdown LA.

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Por último, y si las ganas de ver de cerca este estilo de vida sin sentir que estás metiéndote donde no te llaman fuesen irrefrenables, cuando los viajes vuelvan a ser algo posible se puede reservar plaza en el circuito guiado por el barrio brooklyneño de Crown Heights que organiza la comunidad jasídica de los Lubavitch. Cansados de turistas mirones que pasean por su barrio en busca de sabor local, ellos mismos enseñan a los visitantes, previo pago de 59 dólares, los lugares esenciales para la comunidad como la sinagoga separada por sexos, la mikve, donde se celebra el baño ritual para las mujeres, y la panadería en la que se elabora la matzá o pan ácimo.

Fotos: IG Shira Haas, Justine Seymour.

Trabajo de investigación

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