
“La música, una vez que escapa de esos instrumentos o de esos altavoces, ya no pertenece a esos músicos […] sino que pertenece a los oyentes mientras la interpretan para su propio propósito personal.”
— Malcolm Garrett
Malcolm Garrett, es el diseñador que redefinió la portada de disco como un sistema visual. De Buzzcocks a Duran Duran entre otros, su trabajo cambió la forma en que vemos y entendemos la música. Se le reconoce por convertir la identidad sonora en narrativa gráfica, por su precisión geométrica y por sembrar pistas del arte del siglo XX en cada detalle. Amablemente, nos brindó esta entrevista en MgzMag para contarnos, entre otras cosas, cómo se diseña lo que se oye, sus orígenes como diseñador de portadas y el futuro de la imagen y el diseño en tiempos de redes sociales y plataformas de musica en linea.
Nacido en Manchester y forjado luego en Londres, Garrett fue decisivo en una era previa a las redes sociales, cuando las portadas, fundas e inserts eran la ventana al mundo de una banda. Con Buzzcocks (del primer póster a las portadas de álbum, y del merch a una identidad visual) y varias portadas con Duran Duran (Rio, Seven and the Ragged Tiger, Duran Duran entre otros), además de trabajos definitorios para Simple Minds, Peter Gabriel y Boy George.
Malcolm Garrett elevó el detalle a relato: una modelo real, simbología como mapa, tipografías que desafían la percepción y una contraportada construida a partir de una fotografía completa de la banda. Después llegarían los reconocimientos formales: Member of the Order of the British Empire (MBE) y Royal Designer for Industry (RDI).
Geometrías que piensan en música
MgzMag: El uso de geometría, color, composición y simbolismo en tus portadas es realmente distintivo. ¿Cuáles dirías que fueron tus principales influencias, y las compartías con las bandas, o eran más bien un lenguaje visual personal?
Malcolm: En la mitad de mi adolescencia empecé a inspirarme conscientemente en movimientos del arte del siglo XX, especialmente en el Pop Art (Warhol y Lichtenstein, por supuesto, pero Peter Phillips era un favorito particular). Pero también en el cruce entre diseño, arquitectura y arte que se vio antes en el siglo con Dada, Futurismo, Constructivismo, Bauhaus, Art Decó; todos los cuales, como es evidente, mostraban formas y patrones estructurales geométricos audaces que absorbí en mi trabajo gráfico impreso. En paralelo no pude evitar notar la arquitectura modernista de los 60, y quizás de forma sorprendente la arquitectura industrial y el renacimiento gótico de la era victoriana con la que crecí en las ciudades industriales de Manchester y Liverpool.
Para Malcolm Garrett, Manchester no fue solo un domicilio; fue una herramienta. Ese ojo entrenado entre herencia industrial y renacimiento urbano se convirtió en gramática para la música: formas sólidas, economía cromática, precisión como emoción.
Del tablero de dibujo al uso del vector
MgzMag: En los días previos a las herramientas de diseño, la ejecución técnica era mucho más manual y precisa. ¿Cómo era tu proceso de trabajo y qué herramientas fueron esenciales para lograr composiciones tan exactas?
Malcolm: Las herramientas siempre han definido, y siempre definirán, los resultados de la creatividad visual, ya sea en las artes o, como en mi caso de nuevo, más centrado en el diseño. Dominar el uso de una variedad de herramientas fue uno de mis primeros retos.
Me gusta la geometría matemática y sus teoremas dibujados, y comencé a utilizar la precisión de, primero, rotuladores de línea fina (como Rötring) con reglas y compases, y luego, cuando adquirí una mesa de dibujo profesional, las reglas de movimiento paralelo y las escuadras ajustables ampliaron el alcance de mis capacidades y permitieron el desarrollo de una representación más precisa de formas geométricas en mi trabajo. Esto, por supuesto, más tarde se potenció y refinó con el uso de software informático como Adobe Illustrator, cuando las computadoras de escritorio se hicieron disponibles a mediados de los 80.
El atractivo de las herramientas de dibujo digital fue inmediato, ya que me permitieron transferir lo que solía hacer manualmente en las mesas de dibujo a la pantalla, y hacerlo con más precisión, más rapidez y, en última instancia, “mejor”.
MgzMag: ¿Qué portada resultó ser la más desafiante de producir, y hubo alguna que pensaste que a la banda no le gustaría… para que luego les encantara?
Malcolm: No recuerdo ninguna portada que fuera inicialmente desagradable para la banda y luego amada más tarde, pero es cierto decir que A Different Kind of Tension de Buzzcocks, que elegí llevar por una vía gráfica muy personal, fue amada por Pete Shelley y odiada por Steve Diggle. Él se refiere a ella en términos particularmente despectivos en su libro Autonomy. Su aprecio o falta del mismo nunca vaciló.
En Buzzcocks el disenso era parte del combustible. Con ellos, Garrett no solo hizo carátulas: también pósters y merchandising, construyendo “marca Buzzcocks” antes de que ese término se volviera habitual para muchas bandas musicales.
MgzMag: ¿Tienes algún detalle oculto incrustado en una portada que nunca hayas revelado antes, como por ejemplo en Rio de Duran Duran?
Malcolm: Ayer mismo estaba hablando sobre el diseño de las portadas de Buzzcocks con un miembro del personal de la Universidad de Middlesex, y revelé que cada portada para Buzzcocks tiene alguna referencia al trabajo de un artista del siglo XX, algunas mucho más obvias que otras, pero aun así están ahí para ser encontradas. Trabajé estrechamente con su mánager Richard Boon, quien había estudiado Bellas Artes en la Universidad de Reading, y nos encantaba incrustar referencias sutiles en el trabajo, ya fuera Malevich, Reinhardt, Duchamp o The Beatles.
Entre Buzzcocks y Duran Duran, el detalle en Garrett no es adorno: es un sistema. Seven and the Ragged Tiger esparció símbolos como un mapa del tesoro; Big Thing hizo que el ojo “complete” las líneas como letras I; la cara icónica de Riofue una modelo real, y ese paralelogramo de la contraportada se recortó de una foto completa de la banda.
Orgasm Addict, construida con recortes fotocopiados y pegados a mano, fue concebida para funcionar desde cualquier orientación: gires como gires la tapa, sigue leyendo, revelando y teniendo sentido. (Incluso dirigió una sesión de fotos en una parada de autobús con cada miembro, extendiendo ese enfoque crudo y sistémico más allá de la portada).






La portada como detonador cultural
MgzMag: Una de las portadas más controvertidas de todos los tiempos es Orgasm Addict de Buzzcocks. ¿Recuerdas el impacto que tuvo en ese momento y cómo reaccionó la banda cuando se la presentaste por primera vez, dada la controversia que el punk estaba generando en la sociedad? ¿Qué crees que hace que esta portada se estudie en muchas escuelas de arte como un punto de inflexión?
Malcolm: No puedo responder completamente a la segunda parte de esta pregunta, pero hay muchos componentes que pueden conformar una respuesta.
La imaginería creada por Linder es conscientemente “feminista” pero desafiante para todos los géneros. La tipografía y la combinación de color inspiradas en la Bauhaus resultaban desafiantes en un entorno punk que apenas empezaba a aceptar, y disfrutar, el estilo gráfico brutal de recortes de rescate de Jamie Reid para los Sex Pistols.
Había una sofisticación que no se veía realmente en el trabajo gráfico de la industria musical de la época. La claridad de la “marca Buzzcocks” se extendía no solo al frente y dorso de la funda, sino también a la etiqueta del disco, y de ahí a los materiales de marketing, incluidos pósters y chapas. Ese nivel de consistencia en todos los aspectos simplemente no se veía de esa manera, en un formato tan impactante, en ningún otro lugar. La estricta adhesión a una paleta no punk, simple, de elementos gráficos azules sobre fondo amarillo plano ciertamente ayudó a que destacara frente a los contemporáneos DIY en b/n fotocopiados, y presentó la obra de Linder de la mejor manera.
La banda había estado usando los montajes de Linder en volantes, etc., hasta ese punto, así que fue una decisión grupal seleccionar esa imagen particular para la funda. Y la primera vez que realmente vieron cómo se presentaría fue cuando la funda estuvo efectivamente impresa. Solo Richard Boon vio el arte durante la producción.
Fue un antes y después. Multiorientación de lectura, collage y fotocopia como método (cuando la fotocopiadora era un privilegio), y una consistencia visual que hoy se estudia como caso.
De las portadas de cartón al feed en el móvil
MgzMag: Hoy la música se consume principalmente en plataformas digitales, donde la portada se reduce a un icono diminuto. Si diseñaras para un artista ahora, ¿cómo reinterpretarías tu estilo para este formato sin perder impacto?
Malcolm: Sostengo que desde hace bastante tiempo ha existido un componente visual en la presentación y promoción de toda la música contemporánea, que recordemos no tiene forma física real. Existe literalmente en el aire. Dicho esto, los humanos somos criaturas guiadas por lo visual, así que toda música tiene la capacidad de conjurar imágenes en la mente, y viceversa. Es trabajo del diseñador dar forma a cuáles podrían ser esos componentes visuales.
MgzMag: ¿Y crees que el resurgir del vinilo se debe en parte a que las generaciones más jóvenes anhelan ese elemento extra: la portada, el inner, los pósters, las letras impresas que solía venir con el disco?
Malcolm: Las portadas de cartón fueron importantes en ese sentido durante las últimas décadas, pero no es sorpresa que, a medida que dejan de ser centrales para transportar, promocionar y comercializar directamente la música, se vuelvan cada vez más irrelevantes en un sentido verdadero, a pesar de los mejores esfuerzos de los nostálgicos y de quienes, como yo otra vez, crecimos con ellas.
Es una relación compleja la que tenemos con la música presentada de esta manera, y no sugiero que vaya a desaparecer pronto. Pero la importancia y el espectáculo actuales del entorno en vivo, y la proliferación del “merch”, que ahora transmite los mismos mensajes gráficos antes constreñidos a las portadas de LP, demuestran claramente que la plataforma ha cambiado, pero el componente visual de la música no es menos importante que nunca.
Garrett trabajó cuando no había redes: la tapa del vinilo era la ventana al mundo. Hoy ese rol se reparte entre escenario, merchandising y pantallas, pero la necesidad de un sistema visual sigue intacta.
El diseño como el escenario y el artista como el foco real
MgzMag: Muchas de estas portadas evitan mostrar al artista de forma literal, y en su lugar construyen todo un mundo gráfico alrededor de la música. ¿Qué tan deliberada fue esa decisión de alejarse del retrato tradicional y poner el diseño en el centro del escenario?
Malcolm: Fue una decisión muy deliberada alejarse de usar la portada del LP simplemente como un vehículo para una imagen tipo galería de solo una foto de la banda (como exigía la discográfica), ilustración sofisticada y estilizada (como ejemplifica Roger Dean) o una idea fotográfica ingeniosa, autónoma, a menudo sin relevancia última para la banda o su música (de la cual los maestros eran Hipgnosis).
El verdadero pionero en la representación de un mundo gráfico entero dentro del cual existía la banda fue Barney Bubbles con su trabajo para el colectivo contracultural Hawkwind a principios de los setenta. Su trabajo fue indiscutiblemente de una importancia inmensa en dar forma a mi pensamiento, tanto consciente como subliminalmente.
Para mí fue natural no tanto poner el diseño en el centro del escenario, como sugieres, sino usar el diseño como el escenario que presenta la música, y a los músicos que la crean, como el foco real. El diseño solo existe para potenciar las cualidades de lo que es invisible pero se solidifica en nuestras mentes.
Esa idea explica por qué con Duran Duran la imagen fue un ecosistema y no una postal; y por qué con Buzzcocks la coherencia tipográfica y cromática se extendía de modo uniforme a todo el material generado por la banda.
Lo que persiste
MgzMag: Trabajaste en una época en la que música y diseño se retroalimentaban de la moda, el cine y la gráfica. ¿Qué principios siguen siendo atemporales y efectivos hoy?
Malcolm: Sí, todo eso es cierto, pero no creo que nada haya cambiado. Hay una constante referencia cruzada entre música, medios y estilo de vida. Estoy seguro de que esto era tanto el caso en la época de Shakespeare como lo será en los mundos virtuales de la IA.
Frecuentemente sostengo que la música que absorbemos durante la mitad de nuestra adolescencia, cuando estamos aprendiendo a convertirnos en nosotros mismos, se quedará con nosotros como “nuestra” música, como “la” música que define nuestra persona, de hecho, por el resto de nuestras vidas.
La música nos ayuda a establecer nuestras identidades individuales y nos ayuda a expresar pensamientos y emociones que en ese punto de nuestro desarrollo emocional aún no somos capaces de expresar adecuadamente por nosotros mismos. Nos identificamos con lo que se dice o se representa por esos otros seres, que en los extremos idolatramos, ya que sentimos que expresan más de cerca nuestros propios pensamientos inexpresables.
Irónicamente, entonces, aunque afirmé antes que como diseñador siempre pretendía proporcionar un mundo gráfico para los músicos, la realidad es que la música, una vez que escapa de esos instrumentos o de esos altavoces, ya no pertenece a esos músicos, y ciertamente no a los deseos, sino que pertenece a los oyentes mientras la interpretan para su propio propósito personal. El diseñador es un conducto que ayuda a ese proceso.
Un legado irrepetible
El legado de Malcolm Garrett es haber convertido la portada en sistema y la música en lenguaje visual: precisión geométrica, señales del arte del siglo XX y una coherencia que atraviesa formatos sin perder pulso. Por ejemplo, la tapa de Buzzcocks fue tan osada como escandalosa en su tiempo y, pese a los homenajes, irrepetible: nadie ha logrado replicar su filo. No es casual que hoy sea invitado a dar conferencias: su obra es un caso escuela de cómo las influencias, bien orquestadas, producen un estilo único, y de cómo el entorno: Manchester y luego Londres, marca la mirada y el resultado. Esa es la medida de su influencia: si hoy la música quiere verse, todavía recurre a su impronta.
MgzMag: Gracias, Malcolm, por tu generosidad y colaboración.
Mariana Gómez Torres para MgzMag
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