«Piensa en rosa, pero no lo vistas» Adiós KARL

Inclasificable, odiado, idolatrado y siempre revolucionario pero fiel a los más altos estándares de la moda, el káiser será recordado por ser uno de los más grandes en la historia del diseño. Algunos momentos clave para entender su insuperable relevancia:

Se inició en el mundo de la moda en 1955, después de ganar un concurso de diseño patrocinado por el Secretariado Internacional de la Lana, gracias a la perfección de sus abrigos confeccionados; fue allí también donde conoció a un ganador de otra categoría que igual se convertiría en un diseñador clave del Siglo XX: Yves Saint Laurent.

Sus primeros tres años fueron al lado de Pierre Balmain, donde fungía como aprendiz y asistente del couturier.

Diseñó las faldas más cortas de todo París para su colección de primavera1960. Desde entonces, el escándalo jamás le abandonó como diseñador autónomo.

Ingresó a Fendi en el año de 1963. Prácticamente, la identidad de esta marca fue construida por él.

En 1983 logró lo que nadie imaginaba: hizo que Chanel, una marca histórica pero casi muerta y llena de nostalgia, volviera a la vida con una nueva y popular línea ready to wear.

Su uso de pieles, su desdén por las mujeres de talla grande y sus agrios comentarios –como en el que dice que Pippa Middleton sólo debería mostrarse de espaldas por su fea cara–, le han hecho uno de los personajes más odiados en la industria.

En 1993, Lagerfeld contrató a strippers y estrellas de cine erótico para modelar en una colección de Fendi durante el Milan Fashion Week. Anna Wintour abandonó la pasarela debido a su selección de modelos. Afortunadamente, la relación entre el káiser y la más grande editora en el mundo se restableció con el tiempo.

CURIOSIDADES

  • Lagerfeld patentó su imagen para ser distinto a los demás: pelo blanco recogido en una cola, traje negro y cuello blanco almidonado, cadenas, guantes sin dedos y gafas oscuras. “Su burka”, como él mismo definía a las lentes. “Las emociones se expresan con los ojos y eso no es algo que me interesa que se vea. Por eso uso lentes oscuras”, admitía.
  • Al llegar a esa edad en la que la mayoría de la gente se jubila, cuando tenía alrededor de 67 años, Karl Lagerfeld se transformó físicamente y perdió 30 kilos. Afirmaba que su única ambición en la vida “es usar jeans talla 30”. Y también trabajar. Porque el modisto estaba “a favor del día de 48 horas”. “Veinticuatro horas no son suficientes”, añadía.
  • Siempre compraba tres libros iguales: uno para leer, otro para recortar y un tercero para guardar en su enorme biblioteca, su reducto de paz. La soledad era su placer oculto.
  • ¿Por qué esa obsesión de estar con gente? -se preguntaba-. El mayor lujo es la soledad. Nunca me siento solo”. De esos momentos de introspección nacían sus mejores diseños. Al lado de su mesilla de noche tenía un cuaderno de dibujo para esbozar incluso las ideas que se le ocurrían durante lo más profundo de sus sueños.

Fotos Pinterest.

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