
Jornada 4 | Sábado 11 de julio: The Hives hacen estallar el Cruïlla
The Hives fueron pura electricidad en la cuarta jornada del Cruïlla. Pelle Almqvist no caminó el escenario: lo ocupó, lo sacudió y lo convirtió en una extensión de su propio cuerpo. Fue de un lado a otro, enloqueció al público, bajó a la pista, se metió entre la gente, se tiró agua encima y manejó cada pausa como si también formara parte del show. La banda, con sus trajes iluminados, parecía salida de una película de rock futurista.
“En los shows de The Hives no hay silencio. Esta canción es Paint a Picture”. La tocaron de forma frenética y, al finalizar, quedaron petrificados en diferentes poses durante más de un minuto. El efecto fue espectacular: una pausa absurda, teatral y brillante, justo en medio del descontrol.
Antes de Hate to Say I Told You So, Pelle volvió a jugar con el público: “Esta es la canción más popular, solo una canción es la más popular de The Hives”. Y bastó ese aviso para que la pista reaccionara como si ya supiera lo que venía.
El concierto tuvo ese punto de comedia, exceso y precisión que The Hives manejan como nadie. “Nuestra canción se llama F** It*, ¿saben lo que es en inglés?”, dijo Pelle, riéndose cuando el público respondió con un grito estruendoso. “Bueno, ahora la cuenta regresiva. ¡Y aplaudan! Ten, nine, eight…”. Sin llegar al uno, la banda arrancó la canción, el micrófono voló por el aire y el público terminó agitado con Countdown.
“Esta canción se llama Born a Rebel. Todos arriba”. Ahí la chaqueta salió volando, el micrófono volvió a convertirse en objeto de riesgo y Pelle entró en un estado de éxtasis total. Todo parecía a punto de desbordarse, pero siempre dentro de ese caos perfectamente controlado que hace que The Hives no parezcan una banda tocando canciones, sino una máquina de levantar multitudes.
Uno de los momentos más visuales llegó cuando Pelle pidió las luces de los móviles. “Bueno, yo amo Cataluña. ¿Te gustan los Hives? Te amo a los Hives. Ahora les pido muy intenso. ¿Están listos?”. Lo repitió varias veces, subiendo la tensión hasta que todo el Cruïlla iluminó la noche. Fue una de esas imágenes simples y efectivas: miles de luces encendidas, Pelle al frente y la banda sosteniendo el clima como si la noche se hubiera detenido unos segundos.

“Hagamos una fiesta después del evento, pero primero más música de The Hives”, dijo antes de Tick Tick Boom, y ahí se desató el verdadero descontrol. El público saltó, gritó y acompañó a una banda que entiende perfectamente cómo llevar un concierto al borde sin que se rompa.
Ya un poco más tranquilo, Pelle presentó a sus compañeros con una frase enorme y muy propia de The Hives: “El grupo más fantástico del Cruïlla esta noche, gigantes de la música rock”. Después llegó Legalize Living, con palmas marcadas para que todo el público acompañara la canción al ritmo.
El cierre fue otro juego de provocación. “No hay más música de Hives, salvo que tengan energía. ¿Los Hives una hora más? ¿O dos horas? ¿O dos meses? ¿O cinco años? ¿Los Hives para siempre?”. El público estalló con The Hives Forever, Forever The Hives, que ya funciona como un himno. Y así terminó uno de los shows más físicos, divertidos y salvajes del Cruïlla: con una banda que no
Jornada 3 | Viernes 10 de julio: David Byrne domina el Cruïlla entre Talking Heads, ritmo y puesta en escena
David Byrne fue el gran nombre del viernes en el Cruïlla. Su concierto tuvo más de puesta en escena que de show tradicional: músicos en movimiento, coreografías constantes, pantallas que acompañaban cada clima y una banda vestida de azul que hacía del escenario un espacio en permanente desplazamiento. No fue un recital para quedarse quieto mirando, sino una propuesta pensada para seguir con los ojos y con el cuerpo.
Vestido de azul, acompañado por una banda que también se movía como parte de la puesta, Byrne fue construyendo un show extraño, elegante y por momentos tropical. Hubo batucada, ritmos caribeños, cuerpos en tránsito, pasos marcados y pantallas que no estaban de fondo: jugaban con lo que ocurría en el escenario. La sensación era la de entrar en una ciudad inventada por David Byrne, donde todo camina, todo baila y todo parece tener una lógica propia aunque nadie termine de explicarla.
Los grandes estallidos llegaron cuando aparecieron los fantasmas felices de Talking Heads. And She Was fue uno de esos momentos que levantan al público sin pedir permiso. En Houses in Motion, la proyección de Nueva York en pantalla, mientras Byrne y los músicos caminaban por el escenario, creó una de las imágenes más potentes de la noche: la banda atravesando una ciudad como si la canción fuera una avenida.
En Like Humans Do, el juego visual se volvió más raro y más divertido. En las pantallas aparecían imágenes de los músicos y coreógrafos con máscaras de animales, mientras el escenario parecía moverse entre lo humano, lo absurdo y lo coreográfico. Byrne tiene esa habilidad: puede hacer algo casi inexplicable y, aun así, lograr que funcione.
Con Everything Is True puso a bailar a la pista, y con Life During Wartime terminó de romper cualquier distancia entre escenario y público. El show tuvo ese punto de fiesta rara, de ceremonia pop con percusión, de laboratorio bailable donde nada estaba puesto al azar pero todo parecía respirar.
El plato fuerte llegó casi al final, cuando encadenó Psycho Killer, Once in a Lifetime y Burning Down the House. Ahí el Cruïlla se rindió del todo. En Burning Down the House, las pantallas incendiadas en tonos ámbar contrastaban con la indumentaria azul de Byrne y su grupo, dejando una imagen perfecta: fuego detrás, azul adelante, y una multitud bailando como si el viernes hubiera encontrado su escena final.
Es verdad que por momentos no quedaba del todo claro qué estaba sonando realmente en directo y cuánto podía venir sostenido por bases grabadas. Pero incluso esa duda quedó en segundo plano. Porque lo de David Byrne no iba solo de virtuosismo instrumental: iba de idea, de ritmo, de puesta en escena y de entrega.
La tercera jornada del Cruïlla encontró en David Byrne uno de sus momentos más fuertes. Su show combinó teatro, ritmo y una puesta visual muy cuidada, pero terminó funcionando sobre todo por la respuesta del público: cuando llegaron los clásicos de Talking Heads, el concierto dejó de ser una propuesta escénica para convertirse en una celebración.
Revive la tercera jornada del Crüilla 2026 en Barcelona
Jornada 2 | Jueves 9 de julio: Garbage, Suede y Pixies incendian el Cruïlla
El jueves del Cruïlla 2026 fue una de esas jornadas en las que el público también actúa. Barcelona atravesaba el pico de temperaturas y, aun así, el Parc del Fòrum se llenó para ver a tres de los nombres más fuertes del cartel: Garbage, Suede y Pixies. Tres bandas, tres formas de entender el rock y una multitud que decidió que el calor no iba a ser excusa para perderse una noche de guitarras, sudor y memoria eléctrica.
Garbage apareció con una contundencia teatral y una Shirley Manson absolutamente magnética. La cantante, casi sin pausas en medio de la alta temperatura de Barcelona, sostuvo el concierto desde la presencia, la voz y esa forma tan suya de decir verdades con elegancia venenosa.
“ GARBAGE fue siempre una banda vieja , y eso es bueno porque finalmente nunca eres viejo . Estamos muy contentos de verlos tenemos muchos fans y aunque ustedes crean que una banda no presta atención a eso , hemos visto crecer a nuestros fans también , al menos esta banda GARBAGE se fija en eso “.
La banda dejó varios momentos épicos: Stupid Girl sonó enorme, el fragmento del cover de The Cure, Love Song, apareció como una grieta emocional inesperada, y Chinese Fire Horse llevó el show hacia un territorio más oscuro, filoso y visceral.
Uno de los momentos más intensos llegó antes de Push It, canción de su segundo álbum. Shirley Manson se emocionó al explicar que habla de cada vida, de cada problema, de cada drama y de cada tragedia. Y entonces, mientras se le caían unas lágrimas, agregó: “ No quiero hacerlos llorar ( mientras se le cae unas lágrimas ) . Esta canción es para ustedes los amo Barcelona “.
Antes de Special, volvió a sincerarse con el público: “ Espero que todos los que están aquí sean fans de GARBAGE y si no lo son lo sean , probablemente volveremos quizá si o quizá no pero lo importante es que sean personas maravillosas “. Fue una actuación contundente, emocional y física, con una teatralidad que no necesitó grandes artificios para imponerse.
Revive la segunda jornada del crüilla en Barcelona
Suede tomó el relevo con Brett Anderson en modo animal escénico. La proyección con la frase Personality Disorder marcó uno de los momentos visuales más potentes del concierto, mientras el cantante saltaba de un lado a otro y se subía a los retornos como si el escenario no alcanzara para contenerlo.
Dancing With Europeans funcionó especialmente bien y Can’t Get Enough volvió a recordar por qué Suede conserva esa electricidad elegante, nerviosa y británica que nunca termina de domesticarse. El único punto débil estuvo fuera de la banda: en los laterales el sonido se perdía por momentos y la acumulación de público no siempre permitió disfrutar el show con comodidad. Aun así, Suede entregó un directo intenso, físico y con esa urgencia que separa a las bandas que sobreviven de las que solo se recuerdan.
Pixies cerraron el eje rock de la jornada con un show frenético, sin pausas, sin saludos y casi asfixiante por su ritmo. La banda avanzó como una maquinaria seca, precisa, sin negociar demasiado con la nostalgia ni con el descanso del público.
Where Is My Mind?, Here Comes Your Man, Into the White, Isla de Encanta y Hey fueron algunos de los momentos más celebrados de la noche. Joey Santiago estuvo impecable con todo el artificio de sus guitarras y efectos, mientras Black Francis, alternando guitarra eléctrica y acústica, asentó las bases de un concierto sostenido también por una batería y un bajo que construyeron una cortina sonora compacta, impecable, casi hipnótica.
La segunda jornada del Cruïlla dejó una imagen clara: ni el calor extremo pudo frenar al Parc del Fòrum. Garbage, Suede y Pixies convocaron a una multitud dispuesta a soportar la temperatura, el sudor y la falta de aire con tal de ver a tres bandas que todavía entienden el escenario como un lugar de riesgo.
Revive la segunda jornada del crüilla en Barcelona
Jornada 1 | Miércoles 8 de julio: Halsey y Reneé Rapp encienden el Cruïlla
El Cruïlla 2026 comenzó en el Parc del Fòrum con una primera jornada marcada por el pop internacional y una clara mirada generacional. El miércoles funcionó como una apertura directa, luminosa y muy enfocada en artistas capaces de conectar con públicos distintos sin perder identidad.
Reneé Rapp fue una de las grandes protagonistas del arranque. Su llegada al festival tenía algo de presentación importante: una artista que viene de Broadway, la televisión y el fenómeno pop, pero que sobre el escenario ya se muestra con voz propia, presencia fuerte y una actitud que no necesita demasiada explicación. Su concierto dejó la sensación de estar viendo a una figura en pleno ascenso, todavía cercana, pero con un magnetismo que apunta mucho más alto.
El cierre emocional de la jornada llegó con Halsey, que convirtió su paso por el Cruïlla en uno de los momentos centrales del miércoles. Su directo sostuvo esa mezcla de vulnerabilidad, carácter y oscuridad pop que atraviesa su universo, con una puesta en escena pensada para impactar sin borrar la intensidad de las canciones. Su show, dividido en actos, tuvo momentos especialmente memorables: una salida épica desde un pedestal que marcó el tono desde el inicio, la performance teatral en Castles y una intensa interpretación de “Dog Years” con cadenas que elevó la narrativa visual del concierto. Incluso cuando surgió un pequeño problema técnico, Halsey lo resolvió con carisma, reforzando su conexión con el público. En una noche de apertura, Halsey no solo encabezó el cartel: también terminó de darle forma al tono de esta primera jornada.
Así arrancó el Cruïlla 2026: con Barcelona frente al mar, el Parc del Fòrum como escenario y dos nombres marcando el pulso de una edición que empezó mirando de lleno al presente del pop.
Revive la primera jornada del crüilla en Barcelona
Nota Editorial
Los diálogos transcritos reflejan con fidelidad la voluntad y el mensaje del artista, aunque pueden no ser textuales en su totalidad. En MgzMag nos especializamos en crónicas inmersivas, donde recolectamos la mayor cantidad posible de emociones sensoriales, atmósferas y momentos clave para ofrecer una experiencia cercana a estar ahí. Lo mismo ocurre con los setlists: en algunos eventos no se reciben oficialmente o el artista modifica el orden del mismo en tiempo real, por lo que la reconstrucción se basa en la observación directa del cronista y el cruce con los registros disponibles.
Créditos y Contenido
Todo el material aquí publicado es exclusivo y no puede ser utilizado, copiado ni reproducido total o parcialmente sin autorización expresa de MgzMag. El contenido generado forma parte de futuras producciones de MgzMag.
PH Mariana Gomez Torres
Más contenidos y fotografías en nuestras redes:
Instagram:@mgzmagculturavisual
Fotografía:@mgzlab
Youtube: @mgzmag
Para Escuchar

Recuerda que en parte, MgzMag, se mantiene gracias al reconocimiento y valoración de nuestra comunidad, si te gusta nuestro trabajo y quieres recompensarlo recuerda que puedes regalarnos un café en nuestra cuenta de buymeacoffee:mgzmag

Puedes escanear el siguiente código con tu móvil para simplificar el proceso.

Noticias, Crónicas, Reseñas, Adelantos, Conciertos, Shows
Descubre más desde MgzMag
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




